«El famoso cuento de Poe El hombre de la multitud es algo así como la radiografía de una historia de detectives; sólo le falta el material de revestimiento que el crimen representa, quedando escuetamente la armadura: el perseguidor, la multitud, y un desconocido que orienta de tal modo su itinerario por Londres que no deja nunca de estar en el centro. El desconocido es el flâneur. Así lo entendería Baudelaire cuando, en su ensayo sobre Guys, calificó al flâneur de “l’homme des foules” [hombre de multitudes]. Pero la descripción que Poe hace de esta figura se encuentra libre de la connivencia que el propio Baudelaire le dispensaba. Para Poe el flâneur es ante todo alguien que no está cómodo en su sociedad. Por eso busca la multitud; no habrá que buscar lejos la razón por la que se oculta en medio de ella. Poe difumina adrede la diferencia entre el flâneur y el asocial, pues un hombre se hace tanto más sospechoso entre la masa cuanto más difícil es dar con él. Interrumpiendo una larga persecución, el narrador resume lo que sabe: “‘Este viejo es la encarnación, el auténtico espíritu del crimen’, dije en silencio para mí. ‘No puede estar solo. Es el hombre de la multitud'”».

[Extraído de Baudelaire, de Walter Benjamin; recopilación de textos del filósofo alemán sobre el poeta francés publicada por Abada Editores en 2014. Imagen: el río Sena, en París, fotografiado por Eugene Atget (1923); fuente: Fundación Mapfre].

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2 comentarios en “El hombre de la multitud

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