I have a dream. Es el verano del 63. Martin Luther King pronuncia el que será su discurso más famoso desde las escaleras del monumento a Lincoln, en Washington DC. Trescientas mil personas marchan sobre la capital de Estados Unidos y King comparte con ellas su sueño de negros y blancos unidos, celebrando con viejos espirituales la libertad. Bob Dylan interpreta un par de temas de The Times They Are a-Changin’, que verá la luz al año siguiente.

Los tiempos están cambiando, pero el 15 de septiembre el Ku Klux Klan pone una bomba en una iglesia, asesinando a cuatro niñas, y John Coltrane compone la elegía Alabama —incluida en el álbum Live at Birdland— inspirándose en las palabras de King sobre el atentado. En junio el presidente Kennedy se había dirigido a la nación tras los incidentes racistas en la Universidad de Alabama, donde el gobernador Wallace intentaba impedir la matriculación de estudiantes afroamericanos. El 22 de noviembre un francotirador, o varios, le vuelan la cabeza en Dallas al presidente Kennedy.

El 26 de noviembre el presidente Johnson anula la orden de su antecesor de retirar tropas de Vietnam, pero el 2 de julio de 1964 firma la Ley de Derechos Civiles, que prohíbe las políticas segregacionistas practicadas en muchos estados del sur del país. El 16 de julio un oficial de la policía de Nueva York mata de un disparo a un chaval de 15 años y Harlem arde durante toda una semana de disturbios. El 10 de diciembre de 1964, en Oslo, King recoge el premio Nobel de la Paz. El 10 de diciembre de 1964, en Nueva Jersey, Coltrane entra en los estudios Van Gelder, acompañado por su classic quartet y otros músicos, para grabar una segunda sesión de su obra maestra, A Love Supreme, aunque será la primera sesión, registrada el día anterior, la definitiva. Primera parte: Acknowledge­ment. Aceptación.

II: Resolution

A Love Supreme llega a las tiendas de discos a finales de febrero del 65. A finales de ese mes, en concreto el día 21, Malcolm X es acribillado a balazos en el Audubon Ballroom de Manha­ttan. Este intervalo de tiempo entre la grabación del álbum y su publicación, entre el reconocimiento a Martin Luther King y la muerte de Malcolm X, resume a la perfección la esencia del nuevo trabajo de Coltrane y de su época, en el filo entre la profunda espiritualidad del movimiento por los derechos civiles y la rabia orgullosa del Black Power, entre los cantos de cisne del bop y las búsquedas frenéticas de la vanguardia.

John Sinclair —escritor, mánager de los MC5 y fundador de los Panteras Blancas— dirá de A Love Supreme que es el final del camino que Coltrane venía recorriendo en los últimos años y, por tanto, el inicio de un camino nuevo. Coltrane «ha ido más allá de la canción», rompiendo con las estructuras de la música popular. Pero esta ruptura se produce, inevitablemente, regresando a las raíces, recuperando en las alabanzas a la divinidad la memoria del blues, retomando en su saxo tenor los himnos de los esclavos para cantar con ellos, y con King: ¡Libres, libres al fin! Una libertad que también aquí es al mismo tiempo final y principio, una revolución permanente, un incendio. Como explica el poeta y crítico Amiri Baraka, «la salvación de Coltrane sólo llegará bajo la forma de un asesino o un anarquista, cuya anarquía parece aún más radical precisamente porque todavía guarda referencias a la música vieja». Resolution: resolución, decisión. Propósito.

El perseguidor

«Esto ya lo toqué mañana, es horrible, Miles, esto ya lo toqué mañana», exclama en cierto momento Johnny Carter, trasunto de Charlie Parker y protagonista del cuento de Julio Cortázar «El perseguidor». Coltrane también parece estar fuera del tiempo, corriendo una carrera contra sí mismo: «Cada vez que hablo de jazz pienso en los boxeadores profesionales. Un año es el tuyo, como éste es el mío, y luego al año siguiente todo el mundo te ha olvidado», comenta en una entrevista. Pursuance: dedicación, pero también búsqueda. En bandas de swing o de rhythm and blues; acompañando a Miles Davis, a Thelonius Monk o como líder; tocando bebop, tocando jazz modal, tocando the new thing; con Dios o con la heroína, Coltrane es un perseguidor.

En noviembre de 1961 el periodista John Tynan había escrito en la prestigiosa revista especializada Down Beat: «Acudí a una horrorosa demostración de lo que parece ser una creciente tendencia de anti-jazz», en referencia a la incipiente escena de jóvenes músicos que reclamaban libertad absoluta en el jazz, y donde destacaban, entre otras, las propuestas de gente como Ornette Coleman, Eric Dolphy o el propio John Coltrane. Esta corriente —conocida como free jazz o, simplemente, «la cosa nueva»— se convierte, durante su breve y salvaje auge, en la banda sonora del Black Power, en el equivalente artístico del radicalismo político negro.

Coltrane, por su parte, continúa con urgencia su contrarreloj, su incansable acoso a las fronteras del jazz cuando apenas se ha empezado a intuir la importancia de A Love Supreme. En 1966, el mismo año en el que se funda en California el Partido Pantera Negra, publica dos discos fundamentales: Ascension y Meditations. El free jazz, sin embargo, entra en decadencia a partir del año siguiente, tanto en lo ideológico —donde otros géneros como el soul o el funk van tomando el relevo— como en lo musical. Se cierran puertas y se vuelve a los patrones del bop, pero algunos hallazgos permanecen, marcando caminos por transitar, señalando la altura que llegó a alcanzar la marea. El 17 de julio de 1967 muere de cáncer John Coltrane. Pero, en realidad, no muere.

Epílogo: Psalm

En la madrugada del 4 de diciembre de 1969 la policía de Chicago, en colaboración con el FBI y la oficina del fiscal del condado de Cook, asesina en una redada a los black panthers Fred Hampton y Mark Clark —de 21 y 22 años, respectivamente— mientras duermen. Esta acción, enmarcada en el programa de contrainteligencia Cointelpro, pone de manifiesto por enésima vez la brutalidad del poder frente a los movimientos contestatarios y provoca un cambio de dirección en las actitudes y estrategias de muchos grupos, que ven agotada la vía pacifista para detener la Guerra de Vietnam y combatir las políticas represivas de Nixon. En mayo de 1970, en respuesta a las muertes de Hampton y Clark y al grito de «Bring the war home», los miembros de The Weather Underground declaran la guerra al gobierno de Estados Unidos y pasan a la clandestinidad.

En 1971 se estrena el documental The Murder of Fred Hampton, centrado en la figura del activista afroamericano y en su muerte. En una de las secuencias se muestra la escena del crimen, la habitación donde Hampton dormía cuando la policía irrumpió en el piso. De repente vemos en el suelo algunos elepés de jazz de vanguardia. En el libro A Love Supreme y John Coltrane, de Ashley Kahn, hablando sobre la relación entre la new thing y el Black Power, el saxofonista Frank Lowe lo cuenta así: «Mientras la cámara recorría la habitación del tiroteo, debajo de la cama se veían unos cuantos discos. El primero del montón, tío, manchado de sangre, era Out to Lunch!, de Dolphy. En ese momento relacioné que lo que esos tíos estaban diciendo y la música que escuchaban había salido de las mismas cabezas, lo llevaban en el cuerpo, en el caminar, en el aire».

[Artículo publicado en el número 239 (febrero de 2015) del periódico Diagonal. Imagen: John Coltrane (fuente)].

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