De Rimbaud a su familia

El Cairo, 23 de agosto de 1887

Queridos míos:

Mi viaje a Abisinia ha terminado.

Ya os conté que, al morir mi socio, su herencia me causó grandes dificultades en Choa. Me obligaron a pagar sus deudas dos veces, y me costó una barbaridad conservar lo que había invertido en el negocio. Si mi socio no hubiera muerto, habría ganado unos treinta mil francos y, en cambio, tras casi dos años que me han agotado terriblemente, me he quedado con los quince mil que tenía al principio. ¡No tengo suerte!

Me he venido aquí porque este año en el mar Rojo hacía un calor insoportable: no bajaba de los 50-60 grados y, como me sentía muy débil tras siete años de fatigas inimaginables y de las más espantosas privaciones, pensé que dos o tres meses aquí me aliviarían aunque supongan un gasto, pues aquí no encuentro nada que hacer y la vida es al estilo europeo y muy cara.

Últimamente me mortifica un reuma en los riñones que me pone de muy mal humor. Tengo otro en el muslo izquierdo que me agarrota de tanto en tanto, un dolor articular en la rodilla izquierda y un reuma (anterior) en el hombro derecho. Tengo el pelo totalmente cano. Supongo que mi vida se deteriora.

Imaginad cómo se encuentra uno tras proezas de este tipo: cruzar el mar y viajar por tierra a caballo, en barca, sin ropa, sin víveres, sin agua, etcétera,etcétera.

Estoy exhausto. Ahora no tengo trabajo. Temo perder lo poco que tengo. Tanto, que siempre llevo en mi cinturón más de dieciséis mil francos de oro, que pesan unos ocho kilos y acompañan mi disentería.

A pesar de todo, hay muchas razones que me impiden ir a Europa: en primer lugar, el invierno me mataría; en segundo lugar, estoy acostumbrado a una vida errante y libre y, por último, no tengo un empleo. Por consiguiente, debo pasar el resto de mis días vagando entre fatigas y privaciones, con la única perspectiva de trabajar sin descanso hasta morir.

No me quedaré aquí por mucho tiempo, pues no tengo trabajo y todo es carísimo. Regresaré forzosamente cerca de Sudán, Abisinia o Arabia. Tal vez vaya a Zanzíbar, desde donde podría hacer largos viajes por África, y tal vez a China o a Japón, quién sabe.

Contadme qué tal estáis. Os deseo paz y felicidad.

Saludos,

Dirección: Arthur Rimbaud
Lista de correos, El Cairo (Egipto)

[Arthur Rimbaud, Cartas de África (Gallo Nero, 2016), páginas 67-69. Imagen: fotografía de Rimbaud (segundo por la derecha) en el Hotel del Universo de Adén (Yemen)].

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