«El desarrollo de la «economía colaborativa» obedece en parte a la retórica que rodeó el crecimiento de la economía creativa moldeada por Silicon Valley en los primeros años del siglo XXI, que incluía sistemáticamente el tópico de que la economía era ahora «ingrávida». Atrás había quedado la materia de la producción industrial que salía de la fábrica y los bienes tangibles que tenías que adquirir físicamente en una tienda real. Desde la producción hasta el consumo, el software reemplazaba a las herramientas físicas, las compras en línea desplazaban a las tiendas, los contenidos digitales reemplazaban a las cosas físicas y el crédito digital reemplazaba al dinero en efectivo.

»En esta sopa virtual de datos, conocimientos e información que giraban alrededor del mundo, cualquiera que dispusiese de una conexión a internet podía acceder a este nuevo orden económico mundial. No obstante, los expertos intentaban y todavía intentan por todos los medios subrayar la materialidad de esta economía virtual. Los servidores refrigerados en megabúnkeres hiperseguros, los cables de banda ancha enterrados bajo nuestras aceras, las tuberías panoceánicas, los satélites geoestacionarios por encima de la Tierra que rastrean todos nuestros movimientos, las placas de policarbonato que tenemos al alcance de la mano a cada segundo de nuestras horas de vigilia: el funcionamiento diario e interpersonal del capitalismo digital depende de una vasta y creciente infraestructura material devoradora de recursos.

»De ahí que las economías creativas y digitales vayan dirigidas también a las partes materiales de nuestras vidas. La digitalización de la economía y su invasión de las minucias de la vida cotidiana ha impulsado al capitalismo a maquinar nuevas formas de seguir generando y acumulando beneficios.

»Así pues, existen en la actualidad una infinidad de plataformas diseñadas para monetizar nuestros activos. El modelo empresarial actual consiste en crear una arquitectura digital en la que los consumidores («usuarios») registren sus bienes sobrantes (su casa, su coche, su asiento libre en su vuelo privado de corto recorrido, su espacio de trabajo, sus vestidos de novia o incluso su empleo) y se los alquilen a otros. Lo único que proporciona la empresa es la tecnología y la asistencia virtual requerida con el fin de que las personas puedan «compartir» sus bienes entre ellas, con un coste.

»Esta economía colaborativa ha sido pregonada por aquellos que elogian el poder de la creatividad como un medio a través del cual los ciudadanos ordinarios sustituirán a las corporaciones como los centros del funcionamiento capitalista. Los gurús de los negocios y los consultores de las compañías tecnológicas han argüido que, a medida que la gente rehúye a las grandes corporaciones y vuelve a la compartición entre iguales (por supuesto, con un coste), estamos asistiendo al «cambio más significativo en la sociedad desde la Revolución Industrial». Si alguien alquila su coche a alguien que viene a visitar la ciudad el fin de semana, el dueño gana una suma considerable sin hacer mucho más que entregar un juego de llaves. Mientras tanto, el visitante consigue un coche más barato que si recurriese a una empresa multinacional de alquiler de coches, y la guinda del pastel es que se reducen las emisiones de CO2. Se trata de la situación proverbial en la que todos salen ganando.

»Ahora bien, esto depende de cómo definamos «ganar». Algunas de las primeras empresas que han participado en esta «economía colaborativa» son algunas de las empresas más grandes del planeta. Otras han experimentado reacciones en contra de sus estructuras laborales «creativas».

»Deliveroo, por ejemplo, se esmera en referirse a sus riders (ciclistas y motoristas) como «repartidores independientes», y, al igual que Uber, se enfrenta a acciones legales contra su falta de prestaciones laborales, Asimismo, se enfrenta a las protestas de estos «repartidores independientes» debido a un cambio en la estructura de honorarios. En lugar de pagar un salario por hora, a principios de 2017 Deliveroo modificó los términos del contrato (en algunos casos con solo cuarenta y ocho horas de antelación) para pagar por entrega. Citando los tópicos habituales sobre la «creatividad» (la agilidad y la flexibilidad), Deliveroo alegó que este nuevo modelo aumentaba la eficiencia del repartidor: aquellos que fueses capaces de moverse mejor en el tráfico, desplazarse más deprisa y trabajar más horas recibirían más dinero. A pesar de esto, algunos repartidores sostenían que su salario real por hora había bajado hasta 1,71 libras esterlinas.

»Claramente, el escándalo corporativo no es nuevo ni exclusivo de las empresas de economía colaborativa. Pero existe un tema subyacente que conecta estas «nuevas» estructuras corporativas con la exacerbación de los viejos problemas de explotación de trabajadores y consumidores resultantes de las prácticas corporativas «innovadoras» y «creativas». Las protestas contra estas plataformas se contrarrestan a menudo con acusaciones de ludismo y de miedo al progreso y a la naturaleza inevitablemente cambiante de las prácticas económicas contemporáneas. Pero esta actitud está desprovista del valor del bienestar, la protección y el imperativo social del trabajo. Acusar a aquellos que protestan de renegar del progreso es una cortina de humo para las tentativas deliberadas de individualizar el trabajo y atrofiar la acción colectiva.

»El rápido crecimiento de estas empresas, basado en la naturaleza sumamente explotadora de sus modalidades laborales, la falta de derechos de los trabajadores, los controles no regulados y los costes ocultos, no tiene nada de «creativo»».

[Fragmento de Contra la creatividad. Capitalismo y domesticación del talento (Alfabeto, 2019; p. 154-157, traducción de Pablo Hermida Lazcano), de Oli Mould. Imagen: repartidores de Glovo protestan por la muerte de un trabajador en un accidente de tráfico. Foto de Paco Freire para La Directa].

Comenta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s