El año de Orwell

El año de Orwell

«La gran aportación de Bolaño a la literatura mundial no fue, desde luego, cerrar el realismo mágico (cerrado estaba desde tiempo atrás), ni volver a clásicos latinoamericanos ignorados, peor para ellos, por la academia anglosajona, como los padres de Borges, un Oliverio Girondo o un Macedonio Fernández, quienes demostraban que nuestra madurez, ignorada a lo lejos, ya tenía sus años, sino variar la noción de futuro en la literatura moderna. No fue el único pero en ello Bolaño fue ejemplar, y la primera prueba la tenemos aquí, escrita en Blanes, en 1984, el año de Orwell, acaso no casualmente.

»La ciencia ficción no era para Bolaño, como lo sería para un lector ordinario, una mera premonición de viajes espaciales, planetas extraterrestres habitados por alienígenas o colosales adelantes tecnológicos, sino un estado moral, la búsqueda invertida del tiempo perdido, y por ello su obra es incomprensible sin la lectura de Ursula K. Le Guin o Philip K. Dick, quienes moralizaron el futuro como una extensión catastrófica del siglo XX. Aquélla sería una supermodernidad probablemente fascista —en los años ochenta Bolaño, cosa rara, conocía a los escritores de derecha de la Acción Francesa, entonces del todo olvidados— y en El espíritu de la ciencia-ficción reside, es probable, el secreto de 2666. La novela, para Bolaño, no es cronológica, sino moral, y esa ética sólo puede entenderse, exacta anticipación suya, mediante una suerte de teoría de los juegos, lo que explica un libro como El Tercer Reich. Si el detective, como ya dijeron otros comentaristas antes que yo, es una forma callejera del intelectual, la práctica de los videojuegos es un rudimento de la historia universal, una proyección que rompe la linealidad del tiempo. Es El espíritu de la ciencia-ficción».

[Christopher Domínguez, fragmento del prólogo de El espíritu de la ciencia-ficción, de Roberto Bolaño (Alfaguara, 2016; p. 15-16). La imagen de cabecera está sacada de este artículo].

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El perseguidor #2: el último hombre de Europa

El perseguidor #2: el último hombre de Europa

«Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado», cantaba la banda californiana Rage Against The Machine en «Testify», tema que abría su tercer álbum, The Battle of Los Angeles, allá por 1999. «Quien controla el pasado controla el futuro». Una frase sacada de una novela que estuvo a punto de titularse El último hombre de Europa, escrita por un tal Eric Arthur Blair, un periodista británico nacido en 1903 en la India colonial. Un periodista que condenó el imperialismo salvaje de su nación, que conoció de primera mano la miseria en la que vivía la clase trabajadora en su propio país, y que participó en la revolución española, durante la guerra civil, como miembro del Partido Orientado a la Unificación Marxista, el POUM de Andreu Nin, una experiencia que lo marcaría profundamente. A Eric Arthur Blair ya casi nadie le llama por su verdadero nombre, es bastante más conocido por su seudónimo, George Orwell. Y la novela de la que hablamos, a la que dedicaremos el programa de hoy, la que estuvo a punto de titularse El último hombre de Europa, y que Orwell publicó pocos meses antes de morir, se tituló finalmente, claro está, 1984.

Puedes escuchar el programa aquí:

Y también aquí.

Tracklist:

– «I’ve Got To Surf Away» / Le Grand Miercoles
– «Lonely Woman» / Ornette Coleman
– «Testify» / Rage Against The Machine
– «English Civil War» / The Clash
– «The Ballad Of Mick The Knife» / Sonny Rollins
– «Which Side Are You On?» / Billy Bragg
– «Tensions» / Charles Mingus
– «Sympathy For The Devil» / The Rolling Stones
– «Tomorrow Never Knows» / Junior Marvin
– «We Are The Dead» / David Bowie

[Imagen: detalle de una página de la novela 1984, de George Orwell].