El perseguidor #3: 1976-1996-2016

El perseguidor #3: 1976-1996-2016

Roberto Bolaño publicó Los detectives salvajes en 1998, en Anagrama. La novela había resultado ganadora del premio Herralde, reconocimiento que otorga anualmente esta editorial a una obra inédita. El libro, dividido en tres partes, narra las aventuras y desventuras, durante dos décadas, de Arturo Belano —quien no es otro que el propio Bolaño enmascarado— y Ulises Lima —a su vez, el alter ego del poeta mexicano Mario Santiago Papasquiaro—.

La primera y la tercera parte, «Mexicanos perdidos en México» y «Los desiertos de Sonora», son contadas mediante el diario del joven escritor Juan García Madero, y acontecen en las últimas semanas de 1975. La segunda parte, titulada, como la novela, «Los detectives salvajes», narra, a través de los testimonios de decenas de personajes, las idas y venidas de Belano y Lima por América, Europa y África, entre 1976 y 1996. Son, como decíamos, veinte años, el tiempo canónico de cualquier odisea. Una odisea sin final, en este caso, sin Ítaca ni regresos, una odisea derrotada en la que se enumeran todos los fracasos posibles, los políticos y los artísticos, los de las revoluciones y los de la vanguardias.

Y aun así, la evidencia del fracaso se difumina, se distorsiona, se subvierte en la electricidad del viaje, y la búsqueda de la poeta estridentista Cesárea Tinajero pasa a ser la persecución de la poesía, de la palabra, una búsqueda válida y necesaria independientemente de su final y del paso del tiempo. Y tal vez ahí es donde está la isla. Tal vez ahí es donde la utopía permanece.

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Tracklist:

– «I’ve Got To Surf Away» / Le Grand Miercoles
– «Los Mariachis» / Charles Mingus
– «Beneath The Southern Cross» / Patti Smith
– «Ciudad Perdida» / La Revolución de Emiliano Zapata
– «Black Disciples» / Ernest Ranglin
– «Volver a los 17» / Violeta Parra
– «Should I Stay Or Should I Go?» / Los Fabulosos Cadillacs
– «96 Tears» / Question Mark & The Mysterians
– «Groovin’ High» / Charlie Parker
– «The End» / The Doors

[Imagen: Roberto Bolaño (fuente)].

Introducción: déjenlo todo, nuevamente

Introducción: déjenlo todo, nuevamente

El 10 de noviembre de 1891 muere en Marsella Arthur Rimbaud. Tras pasar más de una década en África y Oriente Próximo, había regresado a Francia en mayo para tratar una dolencia en su rodilla derecha que le cuesta primero la pierna y finalmente la vida. Tenía treinta y siete años. Al entierro en Charleville, su ciudad natal, solo acuden su madre y su hermana, quienes graban en la lápida: «Rezad por él». Acertado epitafio para el hombre que ahí yace, el comerciante en Adén, el traficante de armas en Harar. Pero Rimbaud, ya lo sabemos, siempre es otro, aquel que «escribía silencios, noches, anotaba lo inexpresable. Fijaba vértigos». En los cafés, en las tertulias literarias de París, lejos de orar por su alma, los poetas comienzan a venerar la figura y la obra del enfant terrible por excelencia; del punk que con 19 años había transformado la poesía para abandonarla de inmediato, agotado de intentar cambiar con las palabras, igualmente, la vida. No obstante, como el fantasma de Marx y Engels, un rumor, casi un susurro, recorre Europa: hay que hallar una lengua capaz de nombrar lo desconocido. Hay que robar el fuego. A pesar del fracaso, o quizás, a través de él.

«Déjenlo todo, nuevamente láncense a los caminos». En 1976, en México DF, un joven poeta chileno cierra con esta frase el primer manifiesto del Infrarrealismo. Su nombre es Roberto Bolaño, pero también él es otro, también él se llama Arturo. Tiene veintitrés años y está loco; ha perdido un país pero ha ganado un sueño, y con ese sueño lo demás no importa. Hasta aquí ha llegado el rumor. Bolaño perseguirá a Rimbaud por medio mundo, perseguirá el fuego. En Los detectives salvajes contará esa búsqueda, la crónica de algo que parece una derrota y sin embargo es de nuevo un aullido, una llamada a los caminos. Ahora, en México DF, en 1976, cuando apenas empieza esa odisea, Bolaño reclama en el manifiesto infrarrealista: «Desplazamiento del poema a través de las estaciones de los motines […]. ¡Rimbaud, vuelve a casa!».

Ese mismo año, en Nueva York, Patti Smith otra punki, otra poeta graba y publica su segundo álbum: Radio Ethiopia, título en homenaje, precisamente, a Arthur Rimbaud. «When, when will you return?», canta en «Distant Fingers», la tercera pista del disco. «¿Cuándo volverás?». O también: «¡Rimbaud, vuelve a casa!». Pero para poder regresar es necesario marcharse. La propia Smith publica en 1996 el álbum Gone Again, donde se incluye «Beneath the Southern Cross», tema que algún tiempo después dedicará a Bolaño en sus conciertos. Veinte años separan estos dos discos; los mismos veinte años, exactamente, del viaje de Arturo Belano y Ulises Lima. Pero Ítaca no es un lugar, no hay hogar al que regresar, nuestra única casa es, tal vez, la palabra. Como si pudiéramos decir con Félix Grande: «yo no he llamado patria más que a ti y al lenguaje». Como si pudiéramos decir con el poeta palestino Mahmud Darwish: «Y esto que parece la muerte es la victoria». Como si pudiéramos decir con Rimbaud: «La verdadera vida está ausente». O mejor: esto que llamamos vida, no lo es.

Y hoy, otra vez, casi veinte años más tarde, es 10 de noviembre. La vida está en otra parte, y el invierno se aproxima. «Y temo el invierno, porque es la estación del confort».

Déjenlo todo, nuevamente.

[Imagen: stencil de Rimbaud en el barrio parisino de Le Marais. Fuente: Wikimedia Commons].