Crossroads

Crossroads

la razón por la que vine:
el naufragio y no la historia del naufragio
Adrienne Rich

Esta canción comienza con un grito es un grito comienza con el dolor

Como comienzan las canciones

Esta canción comienza con un aullido con un cuello de botella rasgando cuerdas vocales con el polvo de las habitaciones abandonadas

Esta canción comienza con la memoria es la memoria comienza con el dolor

Comienza con mis hermanos colgados de los cipreses ahorcados en los plenilunios abrasados vivos en sus casas de madera

Comienza con mis hermanos encadenados cruzando el océano llenando con su llanto los mares embriagándose en las crecidas de los ríos

Comienza con mis hermanos moribundos en las bodegas muertos de pena en la estantigua de los mercados crucificados como antiquísimos dioses en los mástiles de los barcos

Mis hermanos bailando el vals de las agujas proclamando con sus obras el reino de los cielos elaborando con delicadeza las estadísticas de los noticiarios

Mis hermanos apaleados en las comisarías acribillados a balazos en los callejones arrojados desde las ventanas al viento de la medianoche

Mis hermanos sacrificados en la vereda de los caminos en la brisa dulce del delta en el corazón telúrico de los saxofones

Mis hermanos balanceándose incluso en su pérdida balanceándose incluso en sus cicatrices balanceándose incluso en su asesinato a manos del amo y a manos de los perros del amo

Mis hermanos balanceándose como extraña fruta

Southern trees bear a strange fruit

Mis hermanos balanceándose extraña fruta en los labios

Blood on the leaves and blood at the root

Extraña fruta en los labios de mis hermanas

Black bodies swinging in the southern breeze

Mis hermanas que susurraron suavemente sus nombres los nombres de todos los
ahogados

Mis hermanas que enumeraron en la madrugada sus nombres como quien se sumerge dichoso en el agua de las marismas

Mis hermanas que deletrearon ebrias de tenebroso gozo sus nombres como quien ha sido bautizado en la fe de los pantanos

Mis hermanas que escondieron la luz en el fondo de los vasos en el fondo de las botellas en el fondo de las canciones y la bebieron lentamente sabiendo que la luz acabaría con ellas que la luz acabaría con todo

Mis hermanas que partieron el pan con los gorriones en las azoteas de los burdeles en las salas de espera de las oficinas de empleo en los portaequipajes de aquellos autobuses amarillos que atraviesan la ciudad que atraviesan el sur que atraviesan en invierno las ciudades

Mis hermanas que desaparecieron dejando como único rastro la melancolía de los
buzones la tiza en el asfalto su fotografía en la página roja de los diarios locales

Mis hermanas allá en el sur cantando

Mis hermanas que jamás regresaron

Esta canción comienza donde termina la posibilidad del regreso

Esta canción es la posibilidad del regreso

Aunque nunca nadie regrese

Aunque solo quede de nosotros la ceniza en el paladar el frío en los pulmones las marcas de navaja en la madera carcomida de los moteles en el polvo de las habitaciones abandonadas

Black bodies swinging in the southern breeze

Esta canción comienza allá en el sur allá en el delta del Mississippi aquí en las ciudades

Esta canción comienza en la ciudad es la ciudad es todas las ciudades

Y comienza como comienzan las ciudades

Comienza como comienzan las canciones

Comienza con el dolor

Esta canción

Es el dolor

Y la memoria del dolor

Canta oh hermano el dolor de un nieto de esclavos

Canta oh hermano el dolor del hijo del carpintero que era en realidad hijo de los mirlos que atraviesan en invierno el Mississippi revelando a su paso la desolación de las mareas

Canta hermano el dolor de aquel que aprendió de los mirlos a cantar con la cadencia de los doce compases

Canta hermano el dolor de aquel que murió con veintisiete inviernos

Que murió con veintisiete inviernos crucificado en el cuello de las botellas en la madera de las cantinas en los mástiles de los barcos

Que murió con veintisiete inviernos como mueren las canciones

Que murió con veintisiete inviernos y doce compases

Que murió con veintisiete inviernos y dos fotografías

Canta oh hermano el dolor de Robert Johnson

Para que no muera de nuevo

Para que resucite.

[Texto incluido en el poemario Estaciones de invierno (Libros En Su Tinta, 2016). Imagen: tumba de Robert Johnson en Greenwood, Mississippi; fotografía de Sean Davis].

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Octubre o Rimbaud vuelve a casa

Octubre o Rimbaud vuelve a casa

¡Y temo el invierno porque es la estación del confort!
Arthur Rimbaud
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Contemplo tu rostro de piedra en la oscuridad,
tu semblante surcado por diecisiete maldiciones,
tu mirada de niño viejo triste loco iluminado,
tus dientes mordiendo el odio mordiendo la vida,
persiguiendo la belleza en una lengua mutilada,
la bondad en las mandíbulas de las bestias salvajes,
y te imagino navegando ebrio por las calles de París,
te imagino borracho desnudo vomitando en los bulevares,
escupiendo a los artistas a los burgueses a los gendarmes,
escupiendo en sus bocas satisfechas tu corazón destrozado,
despertando en la madrugada con el infierno en las sienes,
huyendo de la aurora huyendo del invierno huyendo de ti,
hundiéndote más y más en la noche en la rabia en la poesía,
asaltando paredes con citas de Bolaño y punk not dead,
aullando con los lobos canciones de los Sex Pistols,
componiendo con tu llanto poemas de amor
a los pájaros que redescubrieron el fuego en las banlieues,
a los octubres que gritaron Vive la Résistance y No pasarán
antes de alumbrar nieve fundida frente a la crisálida de los muros,
al trémolo azul del revólver de Vladimir Mayakovski,
a los camaradas caídos en la Comuna,
a los camaradas caídos,
a los camaradas.

No pierdas la fe en el veneno.

He visto el futuro: no pierdas la fe en el veneno,
no rechaces el abrazo de las alucinaciones
ni repudies la caricia del ajenjo en las mejillas,
no renuncies al calor de los puños en los bolsillos,
del hachís en los huecos del sexo en las manos,
llegará un tiempo en el que te asfixiarás en la risa,
te ahogarás en la sangre en el semen de los soldados
y dirás ya lo he hecho todo lo he escrito todo
lo he destruido todo y marcharás hacia el sur
para precipitar palabras en los abismos de Abisinia,
para comerciar incansable con crepúsculos y cadáveres,
para regresar a morir al lugar donde nunca quisiste vivir,
reconciliado con la familia con la patria con Dios,
merecida recompensa en la decadencia del imperio
un cementerio en Charleville una tumba un epitafio.

Rezad por él.

Pero nosotros no creemos en Dios,
______________________________________Arturo.

No lo olvides,

nosotros no creemos en Dios,

solo en Baudelaire.

[Texto incluido en el poemario Estaciones de invierno (Libros En Su Tinta, 2016). Imagen: Rimbaud serigrafiado por el artista urbano Ernest Pignon-Ernest; París, 1978].

Diario de un dub poet (fragmento)

Diario de un dub poet (fragmento)

—Hipócrita lector, —mi semejante, —¡mi hermano!
Charles Baudelaire

Las fuerzas de la victoria caminan calle abajo, babilonia, calle abajo combatiendo con síncopas y canciones tu ópera putrefacta de automóviles atorados y cadenas de producción, tu ruido blanco de dragones más allá de los mapas y ritmos de guerra y barcos de esclavos, oh babilonia, he visto el futuro en tus ojos sin fondo, en tus arrabales arrasados, en las líneas centenarias de tus pantallas, he contemplado la obsidiana domeñada por el plomo y las vencidas esquinas de trenchtown asoladas veinticuatro fotogramas por segundo, reducidas a celuloide quemado, pero a pesar de la derrota, babilonia, a pesar de la derrota permanecerán los saxofones y la memoria de los pelícanos, y no desaparecerá la palabra fuego ni su significado mientras quede madera en tu esqueleto y kingston sea un fulgor en los labios y las fuerzas de la victoria conspiren madrugadas, babilonia, madrugadas calle abajo, cantando, cantando.

[Texto incluido en el poemario Estaciones de invierno (Libros En Su Tinta, 2016). Imagen: grafiti en el barrio de Trench Town (Kingston, Jamaica)].

Azul triste tren o blue train alternate take

Azul triste tren o blue train alternate take

dadme un nocturno de Chopin un cigarrillo la calavera de César Vallejo dadme una lágrima de Dostoievski una sonrisa de la viuda de Coltrane dadme un poco de pan y un verso dadme otro mundo
Félix Grande

 

Como el viajero que huye de los mapas,
aprendí de los polizones las cosas más pequeñas:
bluses de doce compases, canciones
de otras guerras. Aprendí de sus fracasos
en vagones donde viajaban
catedráticos de lenta tristeza,
sacerdotes sin iglesia,
saxofonistas con sueños gastados
que hablaban de Coltrane y azules trenes
entre notas nacidas de relámpago,
el fuego apagado en los ojos
pero todavía rescoldos,
todavía calor bajo los párpados,
todavía el sudor quemando dedos
y frentes, cayendo al suelo,
abriendo agujeros de gusano
en el espacio, el metal
avanzando a través de los caminos
como si atravesara
_____________________la luz a las luciérnagas,
la memoria a los fantasmas
en estaciones abandonadas
como si fueran siglos, estaciones
sin trenes ni soles, galaxias
devoradas por el olvido
como devoran las hienas los huesos,
viejos que se despiden de las sombras
como los amantes de algunas puertas
o de los puentes los suicidas
antes de arrojarse al vacío,
la retina bañada en versos de Lorca y Darío.

Como los alcohólicos interpretan
las botellas, las noches, los abrazos,
así interpreto blue train cada madrugada,
aunque el incendio nunca llega
y ya no tengo boca ni manos,
apenas puños, dientes y nudillos
para mantenerme a la tierra clavado,
a la tierra que guardo en los bolsillos
por si a mi funeral nadie acude
y debo escribir en el agua mi nombre,
mi nombre en todos los idiomas.
Moriremos como vivimos
y yo permanecí cerca del mar
huyendo del invierno,
aguardando vanos trenes,
el morral cargado de libros
y pólvora y el corazón
latiendo a pesar de todo,
____________________________latiendo
como una ciudad al alba,
como un poema de Vallejo,
como un octubre que no acaba,
una fotografía en blanco
y negro, un mundo nuevo
un solo
________de John Coltrane.

[Texto incluido en el poemario Estaciones de invierno (Libros En Su Tinta, 2016). Imagen: catenaria, ribera del Besòs, entre el barrio de Vallbona y Montcada i Reixac].

Stardust

Stardust

Lady Day las gaviotas heridas vuelven a la luz del puerto
Pere Gimferrer

 

Ladyday tiene todo el odio en la garganta
y canta para que suene a través de las gramolas
y en las tiendas de discos las muchachas
sientan frío o un temblor en las rodillas
al ver su propio odio dibujado en las portadas
de los singles, un odio de 78 revoluciones
por minuto, un odio sin sordinas ni mortajas
pero dulce como Harlem una noche de verano
o aquel blues de Lester Young entre septiembres
o Ladyday tarareando fruta extraña, un odio
de sur cálido y amigos ausentes y ventanas
que van a parar a la órbita de sus ojos, planetas
donde canta Ladyday para los pájaros que anidaron
en el fuego y lee el futuro en los vasos de ginebra
y escucha sonriendo en el crepitar de saxofones
húmedas melodías de la luz que regresa.

[Texto incluido en el poemario Estaciones de invierno (Libros En Su Tinta, 2016). Imagen: Billie Holiday en 1959; fotografía de Milt Hilton (yo la he sacado de este artículo de la revista Drugstore)].